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Un puente de nubes cruza el mar
Entre el tu y yo
un puente de hilos invisibles
se dibuja en escalones de aire
que como nube de día soleado
van transformando sus formas
las palabras nunca dichas.
Cada paso es en falso
pues no sostiene presencias
este paisaje de aire
y llenas de latidos,
las nubes,
desean cruzar el cielo hasta tu encuentro.
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Si contara los días que me faltan para verte
Estos 12963 parpadeos al cubo
que sueñan en el siguiente
abrir de ojos tu sonrisa.
Tiemblan las estrellas
el que será cuando así sea
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Llegas... vuelves.. ¿a cuántos pasos estas?
Tengo una lista de canciones que no partirán de esta arena
pero se quedaran retoñando en el invierno de nuestra...
(¿ya hay uno nos? ¿tuyo, mío? ¿compartido? ¿nuestro?)
en el invierno de nuestra historia.
Un cofrecito secreto que se hundirá en el mar.
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Vuelves, vuelves, ahí estas. Aquí estoy.
Siempre que tu mano se cruce por ahí
dibujará señales de aire para mi
y yo aquí guardándote del invierno de mis días
en un rincón del corazón donde florecen los árboles.
¡Ah! esta soledad mía que se dibuja entre tus dedos.
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Tocar los bordes del fin
En extensa y amarga ilusión
te apoderaste de la clepsidra redonda de mis horas
y mientras los minutos se derraman
en la ciudad las montañas se incendian.
Me derrito en espera
Frío tu silencio
Pero aun así no apagan el fuego.
Toco los bordes de la dilatación.
En la ciudad y en mi pecho
arde el naranja sobre el azul,
baña las calles,
caminaba yo en el fuego
en el fuego de mi tráquea, mis arterias
Ámame mientras el mundo se acaba
no tenemos de otra,
habría de haberte dicho.
Hasta los palpitares
dulces melodías electromagnéticas.
Hubo incendio.
Fui línea paralela hendida en la imposibilidad del encuentro,
Tal vez anhelante de ficción el pecho
se hincho en corriente
de aire inventadas
para enroscarse luego en cristales empañados
sin más sombras que la ausencia.
Aun así, todos me hablan de ti,
susurran en mis parpados
cosquillas de mariposas.
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Es el bolero el himno de amor por
excelencia
tan trágico por una línea...
una línea que no vuelve a
repetirse
por hoy señores Canción del alma
De Perez Prado.
Tan dramático
se precipita el bolero al abismo
con toda la intensidad del que
nada quiere perder
y quien la totalidad entrega.
El final feliz es solo el rostro
del vacío,
primeras figuraciones
de los esbozos de una
historia nueva que comienza,
que se cumple en la muerte.
Pero no todo tiene que ser trágico
a veces solo nos gusta exagerar
arder en la fiebre del amor
o querer arder como en Es usted de los Tres diamantes.
De igual manera si el bolero
dejara su drama
no sería bolero y es mejor morir que
separarnos
dirían los tres caballeros.
Pero bueno, los tiempos han
cambiado
diría mi generación
y hemos encontrado otros lugares
del amor
pequeños lugares de magia,
trincheras de refugio y compañía
que nos endulzan las sombras.
Salud,
pues vive la luna enamorada
el bolero en mis entrañas
y el amor en sus diferentes manifestaciones se celebra,
dulce, juguetón y misterioso.