un encuentro con Medea | una pregunta por el deseo …
- Este texto nace del proceso de creación de un monologo llamado Medea (tragedia griega de Eurípides) escrito por Pascual Cruz.
¿por qué Meedea mató a sus hijos?… más allá de las razones… más abajo de las razones… -
¿qué hay más abajo?
Desde los inicios de todo -yo- quería descender…
Inicialmente llego Chantal Maillard con la idea de destejer, de ver que había debajo de la trama. La trama: el lugar donde estamos apoyados, nuestro yo, nuestras creencias, nuestras certezas. Quería ir abajo: lugar animal, fuente, origen, donde las fuerzas del mundo están atravesándonos y cobran su sentido (la hipótesis, quizá). Quería ver el entramado, quería ver de qué estaba hecha, porque no me creía tanto, porque dudaba, porque siempre estuvo la pregunta: ¿quién soy yo?...
y luego ¿quién era ella? (Medea) ¿y por qué mató lo que amaba?...
En el descenso, en el seguimiento de los hilos que nos conforman, encontré agujeros-heridas a los que podemos seguirles las pistas, las huellas (el psicoanálisis ayudó). Larga podría resultar la cadena del -por qué- de nuestros actos.
Pero más abajo, salto ciego,
abajo, seres de impulsos, pulsiones,
abajo, una especie más, animal, ser vivo que exige comida y reproducción, y que se defiende,
abajo, lugar donde las fuerzas de lo vivo, no-vivo, nos atraviesan en diversas direcciones,
abajo, ¿el deseo?
El deseo en el monólogo toma forma de destino, de aventura, de mar, de luna. El deseo, mi punto de contacto con Medea.
El deseo, una fuerza bruta, desorganizada, ciega, que late bajo nuestras pieles. El deseo impulsa, pulsa movimiento, en un primer momento sin sentido, pero cuando va emergiendo por nuestra historia por nuestra trama, va adquiriendo un sentido mostrando un horizonte, una dirección, una trayectoria. Rolnik, dice nuestros deseos están colonizados y solo es ver como en la sociedad todos desean lo mismo, porque la historia personal que también es social, es más fácil seguir el deseo impuesto que aquello que no tiene forma bajo piel.
¿qué hay más abajo?
-Descender -
Desde los inicios de todo -yo- quería descender…
Inicialmente llego Chantal Maillard con la idea de destejer, de ver que había debajo de la trama. La trama: el lugar donde estamos apoyados, nuestro yo, nuestras creencias, nuestras certezas. Quería ir abajo: lugar animal, fuente, origen, donde las fuerzas del mundo están atravesándonos y cobran su sentido (la hipótesis, quizá). Quería ver el entramado, quería ver de qué estaba hecha, porque no me creía tanto, porque dudaba, porque siempre estuvo la pregunta: ¿quién soy yo?...
y luego ¿quién era ella? (Medea) ¿y por qué mató lo que amaba?...
En el descenso, en el seguimiento de los hilos que nos conforman, encontré agujeros-heridas a los que podemos seguirles las pistas, las huellas (el psicoanálisis ayudó). Larga podría resultar la cadena del -por qué- de nuestros actos.
Pero más abajo, salto ciego,
abajo, seres de impulsos, pulsiones,
abajo, una especie más, animal, ser vivo que exige comida y reproducción, y que se defiende,
abajo, lugar donde las fuerzas de lo vivo, no-vivo, nos atraviesan en diversas direcciones,
abajo, ¿el deseo?
-Seguir las trazas del deseo-
El deseo en el monólogo toma forma de destino, de aventura, de mar, de luna. El deseo, mi punto de contacto con Medea.
El deseo, una fuerza bruta, desorganizada, ciega, que late bajo nuestras pieles. El deseo impulsa, pulsa movimiento, en un primer momento sin sentido, pero cuando va emergiendo por nuestra historia por nuestra trama, va adquiriendo un sentido mostrando un horizonte, una dirección, una trayectoria. Rolnik, dice nuestros deseos están colonizados y solo es ver como en la sociedad todos desean lo mismo, porque la historia personal que también es social, es más fácil seguir el deseo impuesto que aquello que no tiene forma bajo piel.
El deseo toma una trayectoria, un movimiento con dirección.
Luego llegué a la idea del hambre...
Abajo también, el hambre... Chantal Maillard dice que el mundo se sostiene sobre el hambre y el hambre es violento, es la destrucción del otrx. Buscar alimento es una de las primeras cosas que hace todo ser que entra en la rueda de la vida y lo que hará toda la vida. También dice que el deseo es una forma de hambre.
El hambre por un lado biológico y por el otro, ansia, poder, deseo… y el deseo como una forma del hambre busca ser saciado, ¿hasta donde llegamos para colmar nuestros deseos?...
¿pensar en términos de -hambre- podría permitir entender esa primera violencia que llevamos? ¿llevamos una primera violencia?
Y sin embargo en los humanos, a veces el hambre parece no colmarse… siempre queremos más, más de todo, incluso satisfechos los primeros deseos, surgen otros… lo insaciable... y por eso los límites, los entes de control…
Aquí el paisaje se torna nublado, signos de interrogación por doquier…
El hambre por un lado biológico y por el otro, ansia, poder, deseo… y el deseo como una forma del hambre busca ser saciado, ¿hasta donde llegamos para colmar nuestros deseos?...
¿pensar en términos de -hambre- podría permitir entender esa primera violencia que llevamos? ¿llevamos una primera violencia?
Y sin embargo en los humanos, a veces el hambre parece no colmarse… siempre queremos más, más de todo, incluso satisfechos los primeros deseos, surgen otros… lo insaciable... y por eso los límites, los entes de control…
Aquí el paisaje se torna nublado, signos de interrogación por doquier…
-De regreso -
De regreso a superficie, que frágil y mareada de tanto descorrer hilos. La superficie ha cambiado, se ha desfigurado, perdió su tan segura trama.
De regreso en superficie, tejer los hilos de manera diferente y cortar otros para que el manojo de impulsos y deseos que habitan bajo él, se adelgace, se depure y que pueda emerger lo que deba emerger… sin embargo la pregunta… ¿cuál es tu brújula? ¿Qué o quién dictamina su dirección? ¿en qué crees, quieres, o decides, creer?...
el deseo horizonte invita a tomar dirección...
Importante si, reconocer la base que nos sostiene... el hambre, los deseos, o el amor: cuidado y ternura. Nos viene bien a todxs un poco de ello para apaciguar el hambre, para dar cobijo. Porque todos tenemos el diente, solo es tocar donde no puede tocarse para rugir… ¿qué defendemos con tanto ahínco? ¿qué hay bajo eso que duele o molesta?
No crean… yo no mataría lo que amo... sin embargo, aquí estamos, recordando que -lo humano- es un invento -humano- cuestión enredada en palabras, discursos, ideas, morales y éticas, pero…
Lo que queda…
Dejar las palabras a un lado y escuchar. Atención. Atención a las huellas del tacto, a las capas del sonido, a los matices del movimiento antes de que nazcan ¿por dónde va nuestra atención? No juzgar el impulso, observarlo, ¿qué imágenes trae con él? ¿Qué corazonadas?