Jardín fantástico



En el jardín fantástico que habito,
hay escarabajos dorados que te siguen
un 31 de diciembre.
En el jardín fantástico que habito,
hay pájaros de colores que te miran bailar en el balcón
y mordisquean las guayabas dejando mensajes ocultos
que cuelgan de los árboles.
En el jardín fantástico que habito,
hay expediciones en la vieja vía del tren
donde las flores liberan colores
y las nubes escriben cuentos sobre las montañas 
largas horas al día, invisibles horas en la noche. 
En el platanal montañoso que me habita
a veces todo se me antoja magia,
a veces todo jardín fantástico,
platanal fantástico,
fantástico,
elástico, 
drástico,
a veces todo, 
a veces nada,
juegan las golondrinas bajo la lluvia.